¿Sabías que Cantinflas fue camionero antes que actor?

¿Sabías que Cantinflas fue camionero antes que actor?

Quien más quien menos recuerda a Mario Moreno, ‘Cantinflas’, el mítico actor mexicano que se hizo célebre por ese personaje de la picaresca urbana y popular, cuyo humor se basaba en su habilidad para hablar mucho y no decir nada.

Su disparatada e inagotable verborrea le convirtió en el cómico más popular que ha dado México. Su personaje basó su comicidad en unas reacciones ingenuas, en su asombrosa naturalidad y en sus personalísimos y desvariados monólogos, continuos, embarullados, inagotables, un auténtico flujo del más delirante verbalismo, apoyado en el uso de palabras cultas fuera de contexto.

Sus caídos pantalones, su aspecto descuidado y chabacano se convirtieron en el estandarte hispano de un tipo de humor, teñido de absurdo, que tal vez tuvo a sus mejores representantes en los míticos hermanos Marx y que le permitió alcanzar una enorme popularidad en los países de habla española.

Trabajo de camionero

Pues bien, Mario Moreno antes de convertirse en estrella de la gran pantalla tuvo que realizar multitud de trabajos para sobrevivir. Desde muy joven tuvo que ayudar en la economía familiar, por lo que fue zapatero, taxista, cartero, maderero, empleado de un billar, torero, boxeador y, por un tiempo, hasta camionero.

En 1930 a la ciudad de Oaxaca llegaba Pedro Moreno Esquivel, un hombre viudo procedente de Ciudad de México para encargarse de una oficina postal. Con él viajaban sus hijos, entre los que se encontraba un joven llamado Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes (nacido en 1911, era el sexto de 15 hermanos).

Durante su estancia en la ciudad al sur de México, que no fue mayor a dos años, el joven Mario Moreno conoció a la que más tarde se convertiría en su mujer: Valentina Ivanova 'Valita', una bailarina nacida en Moscú que había emigrado con su familia a México, y que fue clave para que el actor se adentrara en el mundo del teatro.

De acuerdo con Jorge Bueno Sánchez, cronista de la ciudad, durante estos años se realizaban los trabajos de rehabilitación de una de las avenidas más importantes, conocida hoy como la Calzada Porfirio Díaz, por lo que Mario consiguió trabajo como conductor de un camión que transportaba escombro y material.

Debut en el teatro

Sin embargo, Mario y su novia acudían con frecuencia a funciones de teatro, pues ella trabajaba para la compañía teatral que actuaba en uno de los teatros de la ciudad. Un día uno de los actores faltó a la función y Mario no dudó en ofrecerse para suplirlo, ya que conocía los diálogos de memoria. Así arrancó la carrera de uno de los cómicos más conocidos de México.

De este modo, la compañía de Doña Cristina Pérez Guerrero fue la que le dio la primera oportunidad al joven camionero Mario, novio de una de sus actrices. De hecho, según Bueno Sánchez fue la propia Cristina Pérez quien lo alentó para que iniciara su carrera en la actuación.

Otra de las piezas fundamentales durante su estancia en Oaxaca fue 'Don Catarino', un personaje que llenaba el Teatro Juárez con sus 'sketches' y que influiría de manera determinante en la carrera de 'Cantinflas'. Cuando Mario regresó a la capital del país, nutrido de muchas ideas en Oaxaca, impulsó su carrera haciendo presentaciones en carpas de circo con su peculiar forma de hablar.

Estrella de la gran pantalla

Pocos años después, con el bagaje acumulado durante su estancia en el circo de Jalapa, representando pequeños papeles en montajes teatrales, debutó en la película No te engañes corazón, a la que siguieron Así es mi tierra y Águila o sol (1937), El signo de la muerte (1939) y toda una serie de cortometrajes.

Sin embargo, su consagración no llegó hasta 1940, con Ahí está el detalle —dirigida por Juan Bustillo Oro—, en cuya última escena y mediante su delirante discurso, Cantinflas se salta las convenciones sociales y logra cambiar el veredicto de un juez.

Esta película le permitió fundar la compañía Posa Films, productora de Siempre listo en las tinieblas y Jengibre contra dinamita, fallidos intentos de penetrar en Hollywood. Pese a estos fracasos, el actor, con sus casi cincuenta películas, batiría récords de recaudación en las salas de exhibición hispanoamericanas durante tres décadas seguidas.

Éxito en Hollywood

Años más tarde, Mario Moreno también alcanzaría gran éxito en el cine mundial con su papel de Picaporte (o Paspartú) en la superproducción estadounidense La vuelta al mundo en ochenta días (1957), y por el que el actor mexicano obtuvo un Globo de Oro. La película, que consiguió 5 Oscar, incluido el de mejor película, propició que el actor rodara más tarde Pepe, dirigida por George Sidney en 1960.

Sin embargo, el fracaso del filme hizo que Mario Moreno no quisiera volver a probar fortuna fuera de su país, con la salvedad del largometraje español Don Quijote cabalga de nuevo (1973), dirigido por Manuel Delgado, con quien había trabajado en El bolero de Raquel (1956) y El padrecito (1965), primera película que el actor rodó en color.

Con una vida con claros y oscuros, sin embargo, siempre fue muy querido dentro y fuera de México. En 1993, a los 81 años, Cantinflas o Mario Moreno, fallecía a consecuencia de un cáncer de pulmón detectado apenas un mes antes. Su funeral se convirtió en un evento nacional, que duró casi tres días...

En 2011, en el centenario de su nacimiento, México lo celebró con una serie de eventos de homenaje y estaba previsto el estreno de una película biográfica dirigida por Alejandro Gómez Monteverde y con el español Óscar Jaenada interpretándo al 'Mimo de México'. Sin embargo, la película 'Cantinflas' sufrió varios retrasos —la acabó dirigiendo Sebastián del Amo— y, finalmente, no fue estrenada hasta 2014 (en España, en 2016).