Hacer trampas con el AdBlue puede suponer multas de hasta 20.000 €

Hacer trampas con el AdBlue puede suponer multas de hasta 20.000 €

La obligación de cumplir con las cada vez más exigentes normativas europeas de reducción de emisiones contaminantes a la atmósfera, provocó que, en 2009, aparecieran las primeras generaciones de camiones Euro 5 SCR y también en los vehículos Euro 6 equipados con esos Sistemas de Reducción Catalítica Selectiva (SCR), y con ellas el AdBlue.

Este fluido no es más que un aditivo compuesto por una mezcla de urea (32,5%) y agua (67,5%), que contribuye a desactivar los peligrosos óxidos de nitrógeno (NOx) existentes en los gases de escape. 

Esta sustancia reacciona con los gases y reduce hasta en un 90% la producción de NOx, que es el contaminante más peligroso que generan los vehículos a motor. De este modo, se ha convertido en un líquido más de todos los que requieren mantenimiento y reposición periódica en los vehículos. De no hacerlo, cuando se haya consumido, se encenderá un testigo en el cuadro de mandos del vehículo y, dependiendo del camión, este se parará y no volverá a arrancar o bien se pondrá en modo ‘eco’ y no pasará de 40 km/h.

Los camiones de nueva generación consumen entre tres y cinco litros de AdBlue por cada 100 litros de gasóleo. Si se compra en grandes cantidades, el Adblue puede llegar a costar unos 60 céntimos el litro. Si se adquiere en garrafas de 5 litros, el coste sube a los 80 céntimos. Aproximadamente, se necesita un litro de Adblue por cada 25 de diésel consumido. Así, teniendo en cuenta que un camión puede gastar entre 2.000 y 3.000 litros de urea al año, el gasto anual en este aditivo puede alcanzar los 2.000 euros.

Con mucha probabilidad este motivo ha provocado que, en los últimos años, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil haya alertado a la DGT y al Ministerio de Fomento de que en las inspecciones realizadas en carretera, tanto a vehículos españoles como extranjeros, los agentes han constatado un descenso de las sanciones relacionadas con la manipulación de los tacógrafos y los incumplimientos de la normativa de conducción y descanso, mientras que por el contrario se incrementan las provocadas por la presencia de dispositivos simuladores de AdBlue.

Estos dispositivos, que “engañan” a las centralitas electrónicas de los camiones y que simulan un falso consumo normal del AdBlue, se han convertido en un problema creciente en toda Europa. En este sentido, la patronal del transporte Fenadismer considera que este tipo de comportamientos provoca importantes daños medioambientales y afectan “a la competencia leal entre las empresas transportistas”.

Por ello, la federación ha advertido a los transportistas que opten por este tipo de prácticas fraudulentas de las consecuencias económicas que pueden conllevar, ya que la utilización de dichos dispositivos comporta una infracción con multa de hasta 20.000 euros conforme establece la vigente Ley de calidad del aire y protección a la atmósfera.